Hermandad de la Aurora

Hermandad de la Aurora

 
Coronación Canónica
Decreto de Coronación
decreto
 
Descripción de la corona con la cual será Coronada Canónicamente la devota Imagen de María Santísima de la Aurora

Corona de estilo barroco del tipo de las denominadas imperiales, estará realizada con lámina de oro de 22 Kilates en su mayor parte, con algunos elementos en 18. Está compuesta por Canasto, Imperios y Aureola con Ráfaga, totalmente calada en su conjunto. Remata la obra una preciosista cruz latina finamente labrada que recuerda las cruces de rejería de barrio, decorada con motivos vegetales en cuyo centro se engasta una piedra preciosa.

 

lacorona

Canasto: Cilíndrico abierto por su parte superior a modo del estilo de la corona medieval española, está decorada con motivos vegetales, jarrones de flores y elementos arquitectónicos. Sobre el basamento de moldurón en cenefa se levanta el frontal con tres hornacinas rematados por placas recortadas, alusión al nuestro gran artífice Alonso Cano, introducidas por él en sus numerosos altares y retablos. En cada capilla se ubica una tarjeta ovalada en la que se representa a:


San Gregorio Bético: obispo símbolo de la antígua Iglesia granadina apostólica, santo de especial culto en nuestra ciudad e Iglesia origen de la devoción a María Santísima de la Aurora.

San José : Marido de la Virgen , Titular de la Parroquia y lugar de fundación de la hermandad.

San Miguel Arcángel: Patrón del barrio del Albaicin, su especial protector y sede de la hermandad.

En su parte trasera se representa a:


Santísima Virgen de las Angustias: Patrona de Granada. Su representación se relaciona directamente con la de San Miguel Arcángel, como protectores de especial beneficio para los granadinos. Muestra de ello eran las numerosas procesiones en rogativas que con ambas Imágenes se celebraban en el siglo XIX.


Beato Fray Leopoldo de Alpandeire: Este (ya promulgado) beato al que tantísimo cariño le profesa Granada, estuvo muy cerca de las modestas familias albayzineras, a las que venía a traer el pan que solicitaba a las personas pudientes de otras zonas de la ciudad, tiene su lugar en el santoral de la Corona de María Stma. como no podía ser de otra forma.

San Juan de Dios: Copatrón de Granada, patriarca de los pobres y ejemplo de amor a Dios y al prójimo.


El canasto se remata con 6 bandas transversales o imperios que se unen en el centro, sobre el que se ubica el escudo de la hermandad que es quien heredó y quien actualmente atesora la devoción a la Santísima Virgen de la Aurora.


Aureola y Ráfaga: Se trata de uno de los elementos más llamativos del diseño y, además, se realizará la misma labor en su revés, es decir, estará parcialmente labrada a dos caras. Consiste en una aureola con ráfaga que forman un conjunto interrelacionado, sólo diferenciados por un aro en forma de cenefa mixtilínea de estilo rococó, y que nos recuerda el vigor que tomó la hermandad en el siglo XVIII cuando se encontraba constituida como de gloria.


Tratada como auténtico canto a María Inmaculada y Soberana, está compuesta por haces de rayos biselados terminados en "estrellas náuticas" (resultante de sobreponer una cruz sobre un timón), estrella guía de los hombres en la oscuridad hacia la Aurora como luz de Dios. Dispuestas en un total de 12, tal y como indica el Apocalipsis de San Juan 12.1 "...Y una señal fue vista en el cielo; una Mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas". Éstos se alternan con grecas con óvalos que representan temas de las letanías Lauretanas, donde cantamos a María como Reina, y en alusión al origen rosariano de la hermandad, del cual proviene la advocación de la Imagen (rezo del rosario de la aurora). Destacamos a ambos lados del escudo de la hermandad, el sol y la luna, símbolo que nos anuncia la luz de la Aurora como luz de Cristo que vence a las tinieblas con el nacimiento del Hijo del Padre a través de María Inmaculada. Estos elementos están rematados por frontones partidos de los que parten jarrones de azucenas, símbolo de la pureza de María Santísima y de la Iglesia de Granada, consagrada a la Encarnación/Anunciación de la Virgen y que entronca con lo expuesto anteriormente.

El especial tratamiento de la aureola como un gran haz de luminosidad, viene dado porque simboliza, con su juego centelleante de brillos y contraluces, un autentico resplandor, materializando la luz de los albores que irradia Su divina Efigie, y que es el eje del estudio iconográfico aquí presentado. Por lo tanto, esta pieza no podía tener otro destino, como Su propia Advocación nos indica, que la Imagen de Maria Santísima de la Aurora.

 
Apuntes sobre la coronación. Antecedentes del Rito PDF Imprimir

rito
Tradicionalmente, la Santa Madre Iglesia no ha dudado en afirmar repetidamente la legitimidad del culto tributado a las imágenes de Cristo, de su Madre y de los santos y con frecuencia ha orientado a los fieles sobre el significado de este culto.


La veneración de las imágenes de Santa María Virgen frecuentemente se manifiesta adornando su cabeza con una corona real. Los Romanos Pontífices no sólo secundaron esta forma de piedad popular, sino que, además, personalmente o por medio de Obispos por  ellos delegados, coronaron imágenes de la Virgen Madre de Dios ya insignes por la veneración pública. Y, al generalizarse esta costumbre, se fue organizando el rito para la coronación de las imágenes de Santa María Virgen incorporado a la Liturgia Romana en el siglo XIX.


Con este rito reafirma la Iglesia que "Santa María Virgen con razón es tenida e invocada como reina, ya que es Madre del Hijo de Dios, Rey del Universo, colaboradora augusta del Redentor, discípula perfecta de Cristo y miembro supereminente de la Iglesia" (Sagrada Congregación para los Sacramentos y el culto divino, Ritual de la coronación de una imagen de Santa María Virgen [14-II-83]. Prenotandos).


Corresponde al Obispo de la Diócesis, consultados los organismos diocesanos y locales pertinentes, juzgar sobre la oportunidad de coronar una imagen de la Santísima Virgen, teniendo en cuenta la devoción popular que suscita y el cultivo del genuino culto litúrgico y el apostolado cristiano.